La independencia no nace de la ausencia.
Nace de haber tenido suficiente sostén emocional.
Cuando ese sostén falta,
el cuerpo busca cómo fabricarlo.
Y a veces lo hace
abrazando algo que represente presencia.
Porque nadie aprende a estar solo
si primero no se sintió acompañado.
EL PSICOANALISTA QUE EXPLICÓ POR QUÉ ABRAZAR UN PELUCHE PUEDE SER UNA NECESIDAD Y NO UN CAPRICHO