El remedio casero que transformó el rostro de mi mamá (y puede transformar el tuyo)
1. Coloca la maicena en un recipiente limpio.
2. Añade el bicarbonato de sodio y mezcla suavemente.
3. Incorpora el aceite de coco poco a poco.
4. Revuelve hasta obtener una pasta homogénea y cremosa.