Otras situaciones que pueden provocar coma incluyen intoxicaciones o sobredosis relacionadas con alcohol, drogas o ciertos medicamentos. Asimismo, la falta de oxígeno en el cerebro, conocida como hipoxia, puede desencadenar esta condición. Esto puede ocurrir en casos de paro cardiorrespiratorio, asfixia o situaciones donde el cerebro no recibe suficiente oxígeno durante un periodo prolongado.
Las alteraciones metabólicas severas también pueden desencadenar un estado de coma. Problemas como niveles extremadamente altos o bajos de glucosa en sangre, fallas graves en el hígado o los riñones, o desequilibrios químicos importantes en el organismo pueden afectar el funcionamiento cerebral.
Las infecciones graves del sistema nervioso central constituyen otro posible origen. Enfermedades como la meningitis o la encefalitis, que inflaman las estructuras que rodean o forman parte del cerebro, pueden interferir con los mecanismos que regulan la conciencia.