Casos ideales para aplicar frío:
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Lesiones recientes, como torceduras o golpes.
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Inflamación aguda o edema.
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Dolor repentino e intenso.
Tip: Aplica frío 10-15 minutos por sesión, nunca directamente sobre la piel: usa un paño o funda protectora.
Compresas calientes: cuándo y por qué
El calor es tu aliado cuando el dolor no es agudo, sino persistente o muscular. Sus efectos:
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Relaja músculos tensos o espasmos.
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Aumenta flujo sanguíneo, facilitando la recuperación de tejidos.
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Disminuye rigidez, mejorando movilidad en la zona afectada.
Casos ideales para aplicar calor:
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Tensión muscular o contracturas.
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Dolor crónico o molestias continuas.
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Rigidez articular o muscular.
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Necesidad de relajar y preparar músculos antes de estiramientos o ejercicio.
Tip: Aplica calor 15-20 minutos por sesión y evita temperaturas demasiado altas que puedan quemar la piel.
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