Receta 1: Tortita de sardinas con romero (perfecta para untar en tostadas)
Abre una lata de sardinas en aceite de oliva (escurre un poco, pero no todo). Ponlas en un bol con una cucharada de queso crema bajo en grasa y salado, el zumo de medio limón, una ramita de romero fresco picado y un diente de ajo asado (para evitar repeticiones). Desmenuza todo con un tenedor. Tuesta una rebanada de pan integral con este paté. Contiene calcio de las espinas molidas, vitamina D de las sardinas y romero, que favorece la circulación.
Receta 2: Ensalada tibia de garbanzos y sardinas
Escurre una lata de sardinas y desmenúzalas con las manos (no te preocupes por las espinas, se desharán). Mezclar con una lata de garbanzos cocidos, tomates picados y un puñado de perejil. Aderezar con aceite de oliva y vinagre de manzana. Al consumirlo de esta manera, las espinas aportan calcio biodisponible y los garbanzos, magnesio, otro mineral esencial para la fijación del calcio.